Días 0 y 1: Vuelos, Ueno y hotel
El vuelo (o vuelos, más bien) más largo de mi vida es lo que llamo “día 0″, y empezó la mañana del domingo 26 de Octubre en Barcelona, para acabar la mañana del lunes 27 en Tokyo. Agrupo estos dos primeros “días” en el mismo post porque fue no dormí nada en todo ese tiempo: desde que salí de mi casa a las 6:30 del domingo (hora peninsular española) hasta que me acosté en el hotel de Ueno a las 8 de la tarde del lunes (hora local japonesa)
El viaje fue de locos. Primero voy y me pongo el despertador a las 6 en vez de a las 5, con lo cual perdimos el tren y tuvimos que coger el taxi más caro de mi vida. En Barcelona, a parte de aquello, todo fue bien, pero al llegar al aeropuerto de París casi perdemos el avión de enlace por la diferencia de terminales y la enorme cola y descontrol que había en la zona de embarque. Habían unos chinos intentando colarse a base de atosigarme pegándose a mi espalda, y esto unido al miedo de perder el avión hizo que me pusiera extremadamente nerviosa.
El vuelo París-Tokyo fue eterno… pero el avión tenía de esas pantallitas en el asiento de delante con varias películas, música (también japonesa) juegos que tardaban mil años en cargarse, etc. Y comida… mucha comida “gratis”. Me cebé demasiado, y la consecuencia entre ese descontrol y no dormir nada fue que al llegar a Japón y meterme entre pecho y espalda una de esas bebidas exóticas, me sentara como una patada en el estómago, y me encontrara mal el resto del día.
En el aeropuerto de Narita, al contrario que en el de Paris, las gestiones (control de inmigración y aduana) fueron bastante ágiles. Aquello sí que está bien organizado, había hasta un señor con un partel señalizando el final de la cola. Me tomaron las huellas dactilares y una foto, y cuando fuimos a recoger las maletas, ya estaban en la cinta. Luego recogimos los móviles de alquiler, y me llevé un susto porque yo alquilaba una SIM y mi movil estaba sin liberar así que no funcionó, pero por suerte pudimos usar el de Nesukun. Mira que no caer en la cuenta de ese detalle…
Después de tomar el Narita Express más la línea Yamanote (muy bien señalizadas las estaciones, no nos perdimos) dejamos las maletas en el hotel. Teníamos planeado ir a Akihabara, pero al final optamos por un plan más light: recorrimos el cercano mercado de Ameyoko, y parte del parque Ueno. Estuvimos allí sentados junto al lago mirando pasar patos hasta que se hizo la hora del check-in en el hotel (a las 15:00) y volvimos, pasando antes por un conbini Lawson a comprar las entradas para el Museo Ghibli.
Ya después de todo eso me tuve que quedar en la habitación del hotel mientras los otros se fueron a comer. Cuando me encontré algo mejor del estómago me acerqué al conbini de nuevo a comprar un onigiri, pan de melón, y un paraguas porque de repente se puso a llover y luego a granizar (¡con el calor que hacía cuando llegamos!) Dios, estaba tan hecha polvo que hasta perdía el equilibrio, sentía el balanceo del avión… Supongo que sería eso que llaman jet-lag…
Me acosté a las 8 de la tarde y me levanté a las 3 de la mañana… momento en el que escribí esta entrada porque no podía dormir.
Más fotos del día 1 en mi Flickr
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