Cuando acabamos de ver el barrio de Shiba, volvimos a la estación y nos dirijimos hacia Shibuya en la Yamanote. Busqué la “Hachiko exit”, y aunque estaba en obras y aquello era un poco caótico, logramos salir y localizar la figura del famoso perro akita.
Por supuesto nos hicimos fotos junto a Hachiko, y no fuimos los únicos, la gente se agolpaba para tener su oportunidad… Me pregunté si sería todos los días así.
Hicimos el recorrido planificado por todas las calles interesantes de Shibuya. Las distancias me parecieron mucho más cortas de lo que había imaginado, sobre todo quizá, porque no entramos a casi ninguna tienda (la compañía no invitaba a hacerlo…) De los pocos sitios a los que entramos, uno fue el Tokyu Hands, y lo que vi me decepcionó un poco, me esperaba algo más, pero esa impresión que me llevé de la tienda mejoró con la de Ikebukuro. También entramos en la Apple Store, y de allí al callejón español, aunque nos costó un poco encontrarlo, y al final como imaginaba no era nada del otro mundo… Lo curioso es que mientras los buscábamos nos cruzamos con Jose, autor de Un Gato Nipón, y a raíz de aquel casual encuentro quedamos con él varios días más tarde.
Cuando dimos por finalizada la visita aún no teníamos ganas de comer (sobre todo una servidora, a la que le sentó mal el desayuno) así que nos metimos en el famoso Starbucks del cruce principal, mientras veíamos pasar a multitud de tokyotas bajo nuestros pies (y de paso fotografiábamos al estilo paparakkyo paparazzi…)
Cuando empezamos a notar como el sol que nos daba de frente en el Starbucks nos adormilaba demasiado, decidimos salir de allí y buscar un sitio para comer. Dimos unas cuantas vueltas hasta que encontramos en un callejon de Center Gai un sushi bar con buena pinta.
Después de comer fuimos a Akihabara a sacarnos la espinita. Y esta vez sí que nos hartamos a ver tiendas. Nunca había visto tal cantidad de estanterías con manga y más manga. Claro que había oído hablar muchísimo de estas tiendas y podía hacerme una idea de cómo serían, pero cuando has sido aficionada al manga y al anime desde pequeña, no deja de impresionarte. Subimos y bajamos muchísimas escaleras de edificios cuyas plantas parecía que no acababan nunca… Y en todas ellas, cajas amontonadas de figuras, gashapons, manga, CDs, DVDs, videojuegos…
Una cosa que nos sorprendió a la vez que nos hizo gracia, fue el ímpetu con el que nos saludaban los dependientes al entrar en cada tienda (y en cada planta) Aquello parecía una competición de quien soltaba el “Irasshaimase~!!” más sonoro.
También entramos al Volks, tienda dedicada (entre otras cosas) a otra de mis aficiones, las muñecas. Me quedó pendiente el Yellow Submarine, porque no fui capaz de encontrarlo, pero días después lograría localizarlo y no saldría con las manos vacías…
Cuando ya empezaron a cerrar las tiendas nos retiramos al hotel, extremadamente cansados de subir y bajar escalones. Cenamos un sandwich del Lawson y a descansar.
Tags: Akihabara, Apple Store, Hachiko, Shibuya, Starbucks, volks















Comentarios Recientes